Es increíble cómo han transcurrido ocho interminables meses desde que publiqué el último artículo del blog. Ese que trataba del mal uso de las violaciones en los medios y que auguraba muchos éxitos y prosperidad para el 2020

¡A quién quiero engañar! Este año ha salido totalmente al contrario de lo que jamás me habría imaginado. Y no hablo de la pandemia por el covid19 ni nada por el estilo. No pienso extenderme demasiado, pues esta entrada esta hecha para recordarle a mis lectores y amigos que no he muerto, no los he olvidado y que espero disculpen el abandono en el que los tengo. 



Sí, los defensores de lo políticamente correcto atacan de nuevo y ahora van detrás de las violaciones. A Piper le ha dado por satanizar a las útiles e inocentes violaciones, esas que vuelven interesante a los personajes, les ayudan a desarrollarse y aportan en la trama de nuestras historias. ¡Pero si es ficción!


Ah, Piper, Fuiste víctima de tu propio invento. Sí, queridos amigos. Sucedió hace varios años, cuando participé de un concurso literario y mi relato fue rechazado, pero lo que me llamó la atención es que el correo venía acompañado de una nota en la que señalaban que contenía contenía muchas trazas de machismo inconsciente.


Aunque no estaba entre mis planes, decidí a última hora realizar un análisis retrospectivo de lo que fue el año que acaba de pasar.



¿Reglas racistas? ¿Soy un experto en fantasía? No, pero la experiencia me ha dado la razón en cuanto al racismo alrededor del género y sé que una vez termines de leerlo al menos lo pensarás.



Fácil, escribe que es negro y punto. No, hablando en serio, muchos autores ningún autor desean no ser tan directos, temen equivocarse y parecer ofensivos, buscan ser más creativos o solo quieren dejar de lado viejos clichés literarios como el verse a un espejo en las mañanas para describir su negro rostro.

No importa cuál sea el motivo, describir el color de piel es muy importante y en este artículo espero resolver esa duda de forma sencilla y sin rodeos.

Sufrir del síndrome del impostor no es nada nuevo ni es una situación a la que hagamos frente solo los escritores. Cualquier persona, independiente de su profesión o estilo de vida, en algún momento ha sentido que no merece la posición en la que se encuentra ni el merito que ha alcanzado. No obstante, en este artículo no hablaré del impostor, ya que Gabriella Campbell nos explica muy bien de qué se trata, la confusión que existe sobre el término y cómo podemos usarlo a nuestro favor. A continuación describiré varias situaciones cotidianas que nos ocurren a los escritores, que han sido catalogadas como síndromes, y que pueden estar afectando nuestra profesión.

Hablar de escritura y apropiación cultural puede parecer conflictivo, pero es un tema en el que todos los escritores deberíamos detenernos en algún momento de nuestras carreras, en especial cuando buscamos influencia o basamos nuestro trabajo en culturas, etnias, razas, símbolos o religiones ya existentes.

En un recuadro hay un nativo americano sobre un caballo y en el otro recuadro hay una tribu africana bailando
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