Las reglas de la fantasía 1° parte

Como artistas, nos escandalizamos cuando escuchamos que alguien intenta imponernos restricciones y condiciones al momento de escribir, pero la verdad es que nosotros mismos nos hemos encargado de tirar por la borda el concepto de libertad creativa bajo pretextos que en ocasiones son inverosímiles.




Por cierto, yo sí estoy violando la regla del blog, pues dejé claro que una semana se publica artículo sobre representación y en la otra sobre escritura, pero si recuerdan muy bien la anterior entrada fue sobre Gusano Gris y Missandei, los dos personajes negros de la serie Juego de Tronos. En fin, esta serie es especial por lo que haré el de la vista gorda.

Empecemos.

Hace un par de días, y para confirmar la idea de que se han impuesto reglas sociales a la fantasía, decidí compartir un tuit que decía algo así (borré el tuit y no recuerdo con exactitud palabra por palabra. Al final explico por qué lo borré):


Yo: George Martín podría haber incluido una casa compuesta de solo personas de piel negra.
Fan: es imposible, no sería históricamente correcto.
Yo: Poniente no existe, es fantasía.
Fan: pero...
Yo: es FANTASÍA

Era un tuit retador y esperaba leer los argumentos que se esconden detrás de este aspecto. Muchos entendieron el mensaje, otros lo hicieron pero fueron agresivos y algunos se molestaron.

El objetivo era analizar hasta qué punto la comunidad toleraba y comprendía el hecho de que si un escritor desea incluir perros que hablan en sus obras puede hacerlo (obviamente, manteniendo la coherencia interna de la historia), pero ese mismo escritor no puede mostrar personajes negros en cargos nobles porque está fuera de toda regla o posibilidad (y de toda coherencia interna o narrativa).

Como mis mayores contactos son europeos, estos fueron los primeros en reaccionar. Hubo likes, retuits y comentarios de toda índole pero hasta cierto punto tolerable. 

A partir de este momento explicaré lo que sucedió, no como excusa o justificación, sino que lo hago para poner en contexto.

No fue hasta que un joven latinoamericano con un sinnúmero de seguidores (no puedo o no recuerdo su país, seguramente venezolano) retuiteó mi mensaje con un comentario burlón, que media Venezuela se me vino encima. La mayoría, a diferencia de los españoles, no argumentaban, solo se compartían entre ellos y lanzaban comentarios racistas como "negro de mie!"#", "es que los negros son delincuentes", "los negros son esclavos", "eres una ladilla", "deja de victimizarse" y muchos más de ese horrible tono. Cuento con los dedos los que al menos buscaron la vieja excusa de la coherencia histórica y con los que podría iniciar algún tipo de debate.

Aunque una gran amiga me aconsejó que los bloqueara y otra que no les pusiera atención, creí que podría con ellos, pues desde que escribo sobre temas raciales es una tradición que se aparezcan en mis artículos o tuits. Nada nuevo ni incontrolable. Eso creí.

Los primeros en atacar fueron contenidos cuando hice bromas políticas sobre Maduro y Guaidó, pero poco a poco aparecieron más y más. Hasta ese momento me entretenía un poco y lo tomaba en juego. No fue hasta que alguien me llamó xenófobo que me fui en picada.

Pensé "¿cómo es posible que no observen los ataques racistas hacia mí pero se quejen porque hablo de su país? No se centren en mí, señalénlos a ellos también. Díganles algo a ellos también"

Era verdad, estaba siendo xenófobo y ruin pero no lo quería aceptar. 

Como era de esperarse, más y más venezolanos aparecieron en el mapa (y uno que otro colombiano, argentino, ecuatoriano, peruano...). Actuando como actuarían ellos, me dejé llevar y seguí usando el tema político porque sabía que les afectaba y me dejaban en paz, pero lo que no sabía era el daño que les hacía y me hacía a mí mismo, porque no es mi obrar normal y está mal desde cualquier vista. Ni el racismo ni la xenofobia son diferentes, es el mismo mal discriminatorio. Fui egoísta.

Los que me siguen desde hace mucho tiempo saben que estoy en una lucha espiritual y que ese aspecto asumió un papel relevante en mi vida, por lo que he fallado como humano y como cristiano. Esto último más importante porque he fallado ante los ojos de Jehová.

Al final una joven ajena tuiteó algo como que: "vamos, no tienes excusa para lo que estás haciendo. Sí, ellos fueron racistas pero además de desquitarte con ellos estás atacando a otros con tu xenofobia". 

Era verdad, independiente de si desde otro punto de vista se lo merecían por sus ataques, no debí usar su situación como contraataque. Fueron tantos los venezolanos racistas, que yo casi  que copiaba y pegaba las respuestas sin detenerme a analizar si ese tuitero también lo era. Al final borré el tuit original. No quería seguir respondiendo y dejándome llevar.

Aunque me siento mal por lo que hice, mis disculpas no pueden centrarse en mis sentimientos sino en los de todas las personas a las que lastimé directa e indirectamente y creo que hacer una declaración pública es lo más adecuado. Por eso redacté una carta y la subí a Twiter

Las personas afectadas están en la libertad de aceptar o no estas disculpas, pero pido perdón y perdono a los que fueron racistas conmigo porque, aunque no los conozco, detrás de esos perfiles hay seres humanos y la palabra de Dios se centra en el amor. Además, creo que si puedo empezar a hacer un cambio en alguno de ellos con mi actuar (así sea mínimo), vale la pena bajar la cabeza.

De todas formas, comparto el artículo de William Darkgates con su punto de pista sobre lo ocurrido y le doy gracias por el voto de confianza. 

Para terminar, y entrar de lleno en el asunto, todo este ejercicio me dejó una enseñanza literaria, que abordaré en la segunda parte, en la que sí hablaremos de cómo las novelas fantásticas, especialmente las de fantasía épica, se han regido durante décadas bajo condiciones sociales convertidas en reglas y verdades.

Sin embargo, les regalaré una primera regla que me quedó bastante clara y sobre la cual gira tanto el tuit de la discordia como estos dos artículos:


1. La fantasía es de blancos, los negros debemos escribir nuestra propia fantasía.

4 comentarios:

  1. Hola, Piper.

    Como escritora de fantasía y persona no blanca, pero de piel pálida, logro comprender y entender lo muy molesto que se siente el argumento de "no es históricamente correcto" cuando se trata de un mundo regido bajo sus propias reglas, ajeno al nuestro.
    La representación de minorías, en mi opinión, no debería ser algo obligatorio (OJO, con esto no estoy diciendo que hacerlo es de "social justice warriors" o "que a los blancos nos oprimen") ni algo de lo que preocuparse a un gran nivel (recalcaré que el activismo es algo excelente y esto de la representación me cae muy bien), pero no por ello hay que ir y atacar a los autores que la ejecutan, a los activistas, a esas personas que quisieran ver esas comunidades representadas en el arte de la literatura.

    No voy a justificar su comportamiento con eso último dicho, pero siempre hay que tener en cuenta qué fue lo que lo llevó a hacerlo.


    Eso era todo lo que tenía para decir. Agregando, también, que su blog y obra me llaman bastante la atención.
    ¡Un saludo!

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    1. Hola. Muchas gracias por el comentario. En cuanto a lo que comentas, claro que cada escritor es libre de plasmar lo que desee. De eso trata la autonomía creativa. Si hay algo peor a no incluir diversidad es hacerlo forzado, se nota. De nuevo, muchas gracias por tu participación y cuídate

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  2. Buenas noches, Piper.

    Desde tiempos remotos, yo he seguido su trabajo; y agradezco a mi amigo por pasarme el link; si no me equivoco, le empece a leer a comienzos del 2017 pero en verdad me leí todo hasta los primeros blogs; pero olvidando lo de subscribirse, es que da mucha ladilla; que flojera, lo lamento por ser perezoso, je, je.

    Empezare por el porqué de este comentario, en particular me siento orgulloso de mi país pero una pequeña porción de mi ser dice que la ignorancia no ha sido erradicada; en pocas palabras, me siento decepcionado por "los venezolanos" cuya palabra es nula de lógica o moral; si le soy sincero, no estuve cuando paso, solo me lo comentaron pero si estuviera en ese momento lo defendería.

    Como en cualquier país empiezan a desarrollar una idea errónea sobre las personas que comparten la misma nacionalidad por cuyo asunto aleatorio, le digo y pienso pedir perdón por la excepción que aún tiene neuronas para lo lógico y un alma para sentirse humano... no como esas bestias que conociste.

    Aunque me hubiera encantado leer sobre esas bromas políticas pero con un sentido "Maduro"...; soy de esas personas que se ríen por lo mínimo pero ni hago reír a nadie.

    Ya finalizando, le mando mil perdones o más desde Venezuela; aunque aun no entiendo la razón del racismo y de ofensas... ademas de poner a los blancos de primeros, ya sé que fue por todo lo de la historia que ha tenido el mundo; pero es que yo me presento y siempre salen con el dilema; perdona por ese ejemplo.

    Aunque no te deseo una próxima vez, te aconsejo algo que me dijo un viejo hombre: "La diferencia entre un ciego y un ignorante es que al menos el ciego puede notar su ceguera de ira, mientras que el otro esta aún buscando las sobras"; me tomo tiempo pero al final entendí que si nos dejamos llevar no tenemos razón de ser, pero podemos reaccionar a tiempo y solo dejar pasar o evitar esta brisa infernal... sé que lo hiciste, pero me da un gusto decir esas palabras.

    Atentamente: Digveto Novara.
    Posdata: Lamento los errores en esta disculpa, el sueño me azota tras pasar noches sin dormir por los estudios; pero espero que mi mensaje sea claro.

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    1. Hola, Digveto. Muchas gracias por pasarte y comentar. No tienes por qué disculparte ni pedir perdón, aunque esto dice mucho de ti. Algunas personas no son muy tolerantes cuando se tocan sus gustos, aunque, si soy masoquista, aprendí mucho y espero plasmarlo en el segundo artículo.

      Te doy las gracias y espero que todo se mejore en tu país. En verdad, bendiciones.

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