Había una vez un mundo fantástico que, por azares del destino, era extrañamente similar a la edad premoderna de nuestra historia. En este mundo fantástico gobernaban dos grandes reinos: el de Eleonor El Justo, reconocido por su nobleza y el de Eleonora La Viuda Negra, famosa por asesinar a sus esposos y por reinar con mano dura.


Ambos le temían a los demonios Caraperro, ya que estos malvados seres devastaban los cultivos y se comían el ganado. Sin embargo, un día, tanto Eleonor como Eleonora decidieron sentarse a negociar con los Caraperro



Es una pregunta que leí en un foro hace ya más de cuatro años, cuando se atacaba con racismo puro debatía con  total respeto y tolerancia la inclusión de John Boyega como Finn en Star Wars, El despertar de la fuerza. No, no se trata de La Sirenita, aunque bien puede aplicarse en la nueva polémica.

En aquella ocasión, el usuario que realizó la pregunta se cuestionaba el beneficio que traería para él, persona blanca, ver a un personaje negro como protagonista en un medio de comunicación (lo he transcrito de la mejor y respetuosa manera posible). Sé que muchos se hacen la misma pregunta, por lo que hoy intentaré explicarlo desde mi punto de vista, NO HABLO EN NOMBRE DE LA COMUNIDAD NEGRA.



Empecemos. Será un artículo que puede levantar ampolla, así que lee, analiza y sé empático antes de comentar.

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