¿Quién quiere verse representado en un negro?

Es una pregunta que leí en un foro hace ya más de cuatro años, cuando se atacaba con racismo puro debatía con  total respeto y tolerancia la inclusión de John Boyega como Finn en Star Wars, El despertar de la fuerza. No, no se trata de La Sirenita, aunque bien puede aplicarse en la nueva polémica.

En aquella ocasión, el usuario que realizó la pregunta se cuestionaba el beneficio que traería para él, persona blanca, ver a un personaje negro como protagonista en un medio de comunicación (lo he transcrito de la mejor y respetuosa manera posible). Sé que muchos se hacen la misma pregunta, por lo que hoy intentaré explicarlo desde mi punto de vista, NO HABLO EN NOMBRE DE LA COMUNIDAD NEGRA.



Empecemos. Será un artículo que puede levantar ampolla, así que lee, analiza y sé empático antes de comentar.

No sé si conozcan o hayan oído hablar de Desirée Bela, una Comunicadora social y luchadora en el activismo estético. También es autora del libro Ser mujer negra en España, que invito a leer. Esta incansable mujer lleva un grupo en Telegram del que, aunque me pierdo con frecuencia, he aprendido mucho sobre asuntos raciales. 

Un día, Desirée nos comentó sobre su experiencia al recibir un mensaje de marketing (olvidé el tema) en el que solo salían mujeres blancas. Al indagar sobre el por qué no había variedad en la publicación, le respondieron que era porque, según ellos, su población objeto son las personas blancas.

Alguno dirá, ¿qué hay de malo en que no hayan personas negras en un anuncio publicitario? No se puede complacer a todo el mundo (no sé cuántas veces he escuchado esa respuesta).

Ninguno, solo que durante años hemos sido invisibilizados y nos han obligado a vernos representados en personas blancas. Repito, somos personas negras que nos vemos representados en personas blancas sin que lo consideremos malo, nos quejemos o dejemos de adquirir esos productos por ello. 

Si analizas los comerciales, periódicos, revistas, volantes y todo el ataque de mercadeo visual que nos rodea, te verás reflejado (solo si eres persona blanca). ¿Y qué con las personas negras? No tenemos otra opción, debemos adaptarnos, porque cuando señalamos estos casos puntuales solo recibimos agresión de parte de los que hasta hace unos días decían cosas como (imagina mi voz infantil tipo mi, mi, mi) "no veo el color de la piel, veo a la persona". Es algo así como nuestra doble conciencia, de la que hablo a continuación.


La doble conciencia en la persona negra

W.E.B, Du Bois

Hace más de un siglo, W.E.B. Du Bois escribió sobre la "doble conciencia" del hombre negro. El término originalmente se refería al desafío psicológico de "siempre mirarse a sí mismo a través de los ojos" de una sociedad blanca racista y "medirse a sí mismo por medio de una nación que miró hacia atrás con desprecio". También describe el sentimiento de percibir su identidad como si estuviera dividida en varias partes, lo que hace difícil o imposible tener una identidad unificada. 

Somos negros pero debemos vernos a nosotros mismos como nos ven los blancos (de forma estereotipada, si es que se toman el tiempo de visualizarnos). En el momento en que peleamos por esto, nos manifestamos en contra o resaltamos nuestras propias diferencias y la importancia de individualizarnos, recibimos rechazo y hasta corremos el riesgo de que nos cataloguen de racistas. Sí, los mismos que hasta hace unos días decían (imagina, de nuevo, mi voz infantil tipo mi, mi, mi) "las razas no existen, solo hay una raza, la humana". Por lo anterior, la persona negra entra en una dualidad entre su propia identidad y como es percibida por el mundo exterior (leído: blanco).

Como resultado, los negros podemos sufrir una autoimagen dañada formada por las percepciones y el trato de los blancos. La vida negra a su vez puede fácilmente ser moldeada por estereotipos perpetuados por la cultura dominante.

De acuerdo con Du Bois, los prejuicios de los blancos provocan el "autocuestionamiento, el autodesprecio y la reducción de los ideales" entre los negros, y si bien a muchas personas les gustaría argumentar que vivimos en una sociedad post-racial, todavía hay muchas desigualdades basadas en la raza que dificultan que las personas negras reconcilien sus identidades como negros. 

Por lo tanto, nuestros medios de comunicación nos venden imágenes de hombres negros como atletas, raperos o criminales y, como resultado, la población blanca percibe a los hombres negros como tales, y los jóvenes negros ven estos caminos limitados como sus únicas opciones de avance. Los medios de comunicación, que están en gran parte dominados por ejecutivos blancos, continúan asumiendo el papel de dar forma a las percepciones que tenemos de nosotros mismos (y que los blancos tienen de los negros).

Entonces, para darle respuesta al título de este artículo: las personas negras. Nosotros queremos vernos en los medios (de forma positiva, obvio, no como cree que soy una persona que jamás ha enfrentado mis situaciones). 

Habría dado lo que fuera porque en mi infancia hubiese disfrutado de un verdadero personaje negro importante más allá de Mr. T.

No obstante, a estas alturas muchos deben estar negando con la cabeza, a la vez que se preguntan:



Este tipo de dudas, más que por querer aprender, se hacen en son de burla. Sin embargo, intentaré responderla a continuación.


Los medios y la autoestima 

Hace un tiempo escribí un artículo sobre la importancia de la representación y usé como ejemplo el miedo a los tiburones. Para ese artículo también trabajé con el experimento que realizaron Kenneth y Mamie Clark y que ha sido replicado en varios países, incluso en México, en el que, por medio de muñecos, varios niños manifiestan sus prejuicios al guiarse solo por el color de piel.



Como puede evidenciarse en el video, el racismo está tan arraigado e interiorizado que niños de piel marrón prefieren identificarse con el muñeco de piel blanca antes que ser catalogado como "prietos". ¿Cómo pueden unos niños poseer una imagen negativa de las personas negras al punto de rechazarse a ellos mismos? Es obvio que la influencia de las personas a su alrededor posee gran parte de la culpa, pero también recae en los hombros de los medios de comunicación.

Sí, las revistas, la televisión, el cine, un aspecto que hace parte de nuestras vidas, en especial durante la infancia, cuando los niños pasan gran parte del tiempo frente al televisor. 

¿Cómo puede ser que la televisión afecte la autoestima de alguien? ¿Qué carajos? ¿Tienes pruebas?

Ya, querido incrédulo. Ya. A continuación hablo del tema, pero si buscas la respuesta corta, en este hilo lo explico. 

El concepto de autoestima fue originalmente introducido por William James (1890) para referirse a la medida en que las personas se evalúan a sí mismas de acuerdo al éxito o fracaso percibido en alcanzar sus objetivos. No soy psicólogo pero, aunque la autoestima abarca distintas áreas (laboral, social y familiar, entre otros), la global, de la que hablaré a partir de ahora, es la valoración general de uno mismo y se basa en la evaluación de todas las áreas.

Yendo al grano, mencionaré un estudio que corrobora esta hipótesis.

Se realizó una encuesta en 396 niños y niñas preadolescentes blancos y negros para evaluar los efectos a largo plazo del consumo de televisión en la autoestima global. Los resultados revelaron que la exposición a la televisión, después de controlar la edad, la satisfacción corporal y la autoestima de referencia, se relacionó significativamente con la autoestima de los niños. Siendo más específicos, la exposición a la televisión predijo una disminución en la autoestima para las niñas blancas y negras y los niños negros, y un aumento en la autoestima entre los niños blancos.

Un aumento en la autoestima en los niños blancos. No estoy diciendo que sea malo, al contrario, me parece genial, pero, ¿por qué no sucedió lo mismo con las niñas blancas o la población negra?

Nicole Martins, profesora asistente de telecomunicaciones en la Facultad de Artes y Ciencias de IU, y Kristen Harrison, profesora de estudios de comunicación en la Universidad de Michigan, concluyeron que "independientemente del programa que estés viendo, si eres un hombre blanco, las cosas en la vida son bastante buenas para ti, tiendes a estar en posiciones de poder, tienes ocupaciones de prestigio, educación superior, casas glamorosas, una esposa hermosa, con muy pocas representaciones de cuánto trabajaste para llegar allí".

"Si eres una niña o una mujer, lo que ves es que a las mujeres en la televisión no se les asignan una variedad de roles", agregó. "Los roles que ven son bastante simplistas; casi siempre son unidimensionales y se centran en el éxito que tienen debido a su aspecto, no a lo que hacen, lo que piensan o cómo llegaron allí".

"Esta sexualización de las mujeres supuestamente conduce a este impacto negativo en las niñas".

Con respecto a los niños negros, a menudo se los criminaliza en muchos programas, mostrados como matones y bufones, y sin mucha variedad en los tipos de roles que ocupan.

"Los jóvenes negros están recibiendo el mensaje opuesto: que no hay muchas cosas buenas a las que puedas aspirar", dijo Martins. "Si pensamos en ese tipo de mensajes, ese es el responsable del impacto".

El estudio lo pueden encontrar aquí.

No estoy culpando a los medios de comunicación, pero si el experimento de Kenneth y el estudio que acabamos de leer no son suficientes para darte una idea de por dónde va el agua al molino y para dar respuesta a la pregunta de la tuitera y de muchos otros que se levantan en armas cada vez que exigimos representación positiva en medios, tu nivel de empatía está por los suelos.

Los medios no son compasivos con la población negra. Juegan con los estereotipos, nos invisibilizan, nos usan como meros adornos en sus historias, demuestran poco esfuerzo en representarnos o lo hacen con connotaciones negativas.

Aclaro, no soy muy partidario del cambio de color de piel en personajes ya existentes, de lo cual hablaré más adelante en el blog o en Twitter (sígueme si no lo estás haciendo), pero creo que tampoco da para la quema de brujas que se levanta con frecuencia. Es simplemente racista, así lo niegues. 

Si eres del grupo conciliador cuando señalamos racismo, de los que no ven colores de piel ni razas y de los que relacionan discriminación con ignorancia, no debe molestarte tanto que Ariel y el Capi América sean negros. Es solo el color de piel. Y si nosotros, los negros, podemos vernos reflejados en personajes blancos (lo confieso, he querido ser Oliver Atom, he encarnado a He-Man, que para colmo es rubio, y mi hijo dice ser Peter Parker), no veo la dificultad en que te veas representado en un personaje negro.

Ah, sí, ya vi el problema, es el privilegio blanco del que habló Peggy MacIntosh. 

5. Puedo encender el televisor o desplegar la primera página del periódico y ver que las personas de mi raza están ampliamente representadas.

Verse reflejado en todo a su alrededor es algo tan normal que cualquier intento de cambio es visto como una agresión, y es el momento en el que aparecen movimientos tipo #NotmyAriel. Solo hasta cuando la persona blanca entiende, comprende y acepta el privilegio que no tenemos en este aspecto, comprenderá el por qué es tan importante para nosotros vernos reflejados de forma positiva.

Para terminar, si vieran la alegría de mi hijo al jugar a ser Miles Morales, Pantera negra, Finn o al mismo chico en Titanes del Pacífico, comprenderían de qué estoy hablando. Tranquilos, todavía quedan milnosecuantos personajes, princesas y héroes blancos en los cuales se verán reflejados. Estos, al igual que sucede en la vida real, siguen siendo minorías.

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